
Si una no tiene los dos millones de dólares que vale el vibrador de platino y diamantes que se dice que David Beckham le ha regalado a su mujer (o nadie al lado que pueda permitirse tal dispendio), una opción es adquirir alguno de estos juguetes sexuales, que consuelan igual por bastante menos y con el valor añadido de estar firmados por relucientes estrellas del firmamento del
diseño: Tom Dixon (para Myla) y matali crasset (para Exquise Design For Pleasure). Bone y 8ème Ciel, por poco explícitos, sirven también como objetos decorativos: sobre el mueble del salón pasan perfectamente por esculturas contemporáneas.



